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sábado, 28 de abril de 2012

China día 22: ultima parada Hong Kong

Se acabo el turismo de templos, budas y guías locales. A partir de ahora nos dejaremos llevar por nuestro instinto, que ya toca. A por el shopping! Hemos llegado hasta aquí dejando atrás todo tipo de prendas y cada vez con menos equipaje. Ahora toca regalarnos las mejores prendas y viandas :-)) y si nos diera un poco de sol en el hotel, mejor que mejor.

Ferry a las 8.30 desde Shen Du, a 40 minutos de Guangzhou, destino la región autónoma de Hong Kong. Aquí el chino culeiro en una de sus múltiples manifestaciones:


Otro detalle: comentar a estos holandeses de la agencia de viajes NRV que es la primera vez que nos ponen el sello de salida de China en el pasaporte. No pasó en el Tíbet, por lo que el visado de doble entrada, volviendo directamente desde Hong Kong, se antoja innecesario. De nuevo, es lo que tiene no preparar a conciencia el viaje. Apuntado queda en el próximo email a enviarles.

De la estación de Ferry China Hong Kong al hotel Metropark Causeway Bay en la isla de Hong Kong, nada de Kowloon. Un poco pronto para el check-in
pero en un momento estamos instalados para las próximas cuatro noches: todo un lujo comparado con la a veces desesperante ineficiencia china. Habitación en el piso 17 con vistas al puerto Victoria aunque el tiempo no acompaña. Gimnasio, a ver si lo piso, y piscina en la terraza, piso 32.


Primera incursión en esta ciudad tan apretujada y estirada. Hasta los autobuses y tranvías están como achatados. A tope de gente. La única manera de cruzar la calle es vía paso a nivel. Se circula por la izquierda y a toda velocidad. Es como Manhattan pero comprimido y acelerado. Mola esta ciudad.

Comemos en un japo.... Que diferencia con la comida china!

El madrugón de hoy y las 3 semanas de viaje pasan factura así que una siestecita de 3 horas no puede hacer ningún daño. Mientras ha caído un chaparrón importante.... Parece que este va a ser la tónica estos días.

Primer contacto con el metro de HK justo enfrente del hotel:


directos a Central a visitar el primer centro comercial llamado Landmark. A tope de Marc Jacobs, Cartier, Guccis y otras tiendas de clase baja. Caminando caminando, así por casualidad, descubrimos un sitio para cenar con unos platos chinos jamás vistos. Tienen una pinta peculiar, insulso, es decir sin salsas, pero hay que decir que está todo riquísimo:





Que ganas teníamos de un poco de jamón y queso, aunque sea a estos precios de HK. Viva España y Olé (nombre del restaurante que en condiciones normales rozaría el aprobado).

Tormenton tropical a la salida así que taxi y al hotel.

-- Desde Mi iPad

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